“Cuando miro en tus ojos, no quiero mirar hacia otro lado. Sonrío ante cada palabra que sale de tu boca y cuando vuelves a sonreír, me derrito. A veces me pregunto qué haría sin ti, sin entender cómo me las arreglé antes. Envuelves tus manos alrededor de mi cintura y el mundo entero desaparece. Cuando nuestras manos se tocan, envían escalofríos por mi espina dorsal, y cuando te inclinas y tus labios rozan los míos, nunca quiero dejarte ir».