«Te sentiste familiar en el momento en que te conocí. Una hermosa especie de déjà vu. Cuando hablamos, nos reímos o bailamos, me sentí abrumado por la poderosa sensación que habíamos estado aquí antes. Y cuando nos besamos sentí la energía de mil vidas en nuestros labios, como si nuestras almas se hubieran conocido entre sí todo el tiempo».